19 de agosto de 2018


2012 o 2013

...

Caes hondo encima de ti mismo
acallando indiferente los demonios que nadan
en la superficie del pozo, cuyo nivel siempre óptimo
nunca se desborda.

Máximas de trompetas, enganchadas entre sí
por clarinetes alambrados, óxido de palabras
en donde la búsqueda del fondo surge dispersa
pues ese triste pretérito “tuvo”
separa de su imperioso sentido
aquel destino imposible del presente
que escurre inasible y resignado
entre la retórica mano de un distante “tiene”.

Purgar
una tras otra
las heridas
de un vientre invisible,
aparecidas en las ondulaciones
de esta turbia agua oculta
bajo el reflejo cristalino
del sol radiante,
hogar de voces originadas
en sombras futuras,
cimiento hecho con ahogos ya cumplidos,
último susurro nacido del abismal impalpable,
respiraciones jadeantes
que no dicen nada, luto inalcanzable del beso,
y para terminar,
aquella pálida inmersión del absoluto
en cuya orilla
un puñado de flores
marchitándose inagotables encima de una tumba vacía
tampoco dicen nada.

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