CUÁNTO
MÁS, NO SÉ
Con
todo el dolor y más,
voy
directo a la muerte,
y si mañana continuo despierto
será
otro espurio milagro
que
haya presenciado.
Con
todo el dolor y más,
apenas
pido la palabra al tiempo
para
quedarme callado
en
su infinito desastre
cuando
me arrebata la voz.
Con
todo el dolor y más,
dimito
de las lágrimas
cuyo
paradero sólo ha sido
salar
los charcos
o
fundirse en las grietas
dibujadas
por el sol.
Con
todo el dolor y más,
exhumo
mis fracasos
y me
lanzo a ellos
confiado
en ahogarme
bajo un mar de huesos.
Con
todo el dolor y más,
todo
vive sin mí
y
respirándome aquí dentro
me
pide asumir
de
una vez por todas
que
aquella reserva de oxigeno
está
holgadamente vacía
desde
que alguna remota
recarga
de aire puro
venida
quién sabe de qué estación
arrancada
del olvido
huyó
hacia las fauces
del
silencio.
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