18 de abril de 2020

07. 04. 2015



Aquellos ojos parecían cansados
de registrar bajo los pies
sus propios pasos inmóviles
antes que conformasen el lodo.
Recogía las colillas del suelo
para así fumar el resto de sufrimiento
que ya no cabía en las bocas ajenas.
A medida que avanzaba,
sentía cómo los pulmones, agitados
de cuentas regresivas, quemaban
estaciones en la yema de los dedos,
y en los ínfimos residuos
que flotaban desechos a ras de suelo,
se trazaba meandros en donde
presa de una ligera duda
otra huella endurecida por el sol
detenía repentinamente
aquel movimiento desesperado por invadir
los límites inagotables del pantano.

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