16 de marzo de 2020


COSAS QUE PIENSAS DE MADRUGADA
MIENTRAS LEES A KARMELO IRIBARREN



Después de intentar asestarle no pocos golpes
a un cielo tan vacío como cerrado,

y recibir de vuelta –tirado en el suelo, exánime,
una vez declarada oficialmente tu derrota
por cansancio crónico
tras haber arremetido inútilmente
contra un oponente a medio camino
entre lo invencible y lo invisible– la caricia 
indiferente del viento
sobre la mejilla más expuesta
que obligó a tus nudillos a un retiro prematuro,

ya sólo te conformas
con que para mañana esté despejado
y así puedas tender la ropa.

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