27 de noviembre de 2018


RESUMIENDO


Un rastro tenue de fascinación
como la luz enceguecedora del sol
perfilada sobre el mar
atascado bajo tres costillas.
Esto queda, supongo.
Porque los fantasmas de la vida
son una sombra cuyos pasos
persigo a tientas.
Cuanto pasó, no lo recuerdo, lo que se dice, con exactitud prodigiosa
ni siquiera valiéndome
de alguno que otro recuerdo inventado.
Siendo así, no queda más remedio que depositar
sobre una sola mano de preferencia,
con la que escribes aquellos rescoldos que,
por su duración, aún queman mi palma
pero no alteran sus líneas.
Sé, sin embargo, que mientras espero entre puñados de silencio,
una flecha, desde mi boca cerrada,
dirigida hacia las grietas del cerebro,
exprimirá mis pensamientos
y desprolijamente los pondrá a secar
en ésta y otras noches de reluciente frío cerrado
 ―por la vertiente seca del ocaso
un espacio inviolable espera abrazar
mis espasmos de olvido.
No llores, nunca vale ninguna pena; mejor empuña
el aire con los ojos, y que, al abrirlos,
las arenas de un perpetuo oasis dibujen los días.
Si me esperas, como yo tanto espero,
prometo que mis parpados cerrados,
mediando sin más éxtasis que el cansancio,
te enseñarán o serán el camino.

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