25 de agosto de 2014

10 de Agosto, 2014

 

Triste, mortalmente triste,

me lanzo piedras con la mirada,

piedras que escriban llagas, 

que rasguen esta piel inmunda como una hoja mojada

en donde ninguna letra sirve

y descubran por qué resultan tan pesadas

las páginas invisibles

empuñadas en el alma.

 

Quiero conseguir de una vez por todas

que alguien responda

dentro de mis ojos cansados de ser gravilla

por qué lo realmente doloroso

son aquellas puntas restaurándose 

cual billete de polímero.

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