10 de Agosto, 2014
Triste, mortalmente triste,
me lanzo piedras con la mirada,
piedras que escriban llagas,
que rasguen esta piel inmunda como una hoja mojada
en donde ninguna letra sirve
y descubran por qué resultan tan pesadas
las páginas invisibles
empuñadas en el alma.
Quiero conseguir de una vez por todas
que alguien responda
dentro de mis ojos cansados de ser gravilla
por qué lo realmente doloroso
son aquellas puntas restaurándose
cual billete de polímero.
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